Miranda Kerr ha robado el protagonismo a las actrices del Festival
de Cannes. La modelo acudió a una de las fiestas posteriores del
certamen con un picante vestido rosa que dejaba ver más piel de la que
tapaba.
Nada más hacer su aparición en el photocall, el vestido actuó como un
imán para los fotógrafos, que acudieron en masa a retratarla. Ella,
acostumbrada a ser el objetivo de los flashes, se sintió tan cómoda
entre ellos que decidió regalarles una instantánea que ya ha dado la
vuelta al mundo en las redes sociales. Con su carita de niña buena,
Miranda se levantó la parte trasera del vestido dejando ver parte de su
trasero.

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